El cuaderno de campo es el registro obligatorio de las labores realizadas en una explotación agrícola: tratamientos, fertilización y otras operaciones. En Canarias, este registro se relaciona con el Cuaderno Digital de Explotación Agrícola (CUE) y con el Registro de Explotaciones Agrícolas de Canarias (REAC).
Problema: registros dispersos y fuera de plazo
Muchas explotaciones anotan tratamientos y abonados en papel, hojas sueltas o memoria del encargado. Cuando llega una auditoría o una inspección, falta trazabilidad. No se puede justificar qué producto se aplicó, en qué dosis ni en qué fecha.
Causa: falta de un sistema ordenado desde el inicio de campaña
El problema no es la falta de datos, es la falta de estructura. Sin un procedimiento claro para anotar cada operación en el momento en que ocurre, la información se pierde o se reconstruye después de memoria. Esto genera incoherencias entre lo aplicado y lo declarado.
Además, no todos los registros tienen la misma obligación de conservación ni de soporte. El Real Decreto 34/2025 modificó el régimen del CUE. Antes de asumir que todo debe llevarse en digital de forma obligatoria, hay que comprobar qué exige la normativa sectorial vigente para cada explotación.
Solución: estructurar el cuaderno de campo según la explotación
Un cuaderno de campo bien gestionado permite relacionar cada operación con su justificación documental: producto, dosis, fecha, parcela y responsable. En papaya, por ejemplo, esto significa vincular tratamientos fitosanitarios con la fenología del cultivo: floración, cuajado, carga de fruta.
El trabajo de apertura y seguimiento del cuaderno de campo incluye:
- Registro de tratamientos fitosanitarios aplicados por parcela.
- Registro de fertilización y fertirrigación.
- Documentación de existencias de insumos.
- Resúmenes de actividad para revisión periódica.
- Relación entre la actividad de campo y las exigencias documentales de certificación, cuando corresponda.
REAC y CUE: dos registros distintos que hay que ordenar
Canarias dispone de un procedimiento específico de habilitación para acceder y cumplimentar el REAC y el CUE. No es automático: llevar los registros de un agricultor y actuar en su nombre requiere ordenar primero el acceso y, cuando corresponda, la representación ante la administración.
Esto es distinto de decidir si un registro debe llevarse en papel o en soporte digital. Son dos cuestiones que conviene no mezclar: la obligación de conservar el registro y la obligación de usar un soporte concreto.
Cuándo tiene sentido digitalizar el cuaderno de campo
La digitalización aporta valor cuando facilita registrar la información en el momento, generar avisos de reposición o resumir la actividad para una auditoría. No aporta valor si se introduce un sistema que el personal de finca no puede utilizar en el día a día.
Antes de digitalizar, conviene revisar:
- Qué datos se están anotando actualmente y dónde.
- Qué certificaciones o esquemas exigen ese registro (GLOBALG.A.P., Producción Integrada, MPS).
- Quién introduce los datos y con qué frecuencia.
- Qué informes hay que generar y con qué periodicidad.
Relación con certificaciones y Producción Integrada
En papaya, la Producción Integrada en Canarias tiene una norma técnica específica dentro de la Orden de 18 de junio de 2012. El cuaderno de campo es la base documental para demostrar que las labores realizadas cumplen esa norma. Sin registros ordenados, la preparación de una auditoría se complica y suele dejarse para el último momento, lo que aumenta el riesgo de no conformidades.
Conclusión práctica
El cuaderno de campo digital no es un capricho tecnológico. Es la herramienta que permite justificar, en cualquier momento, qué se hizo, cuándo y con qué producto. El alcance del servicio depende de cada explotación: superficie, cultivo, certificaciones y volumen de registros determinan si conviene una hoja de cálculo sencilla o un sistema con avisos automáticos.